30 de mayo de 2010

El poder de la palabra puesto a prueba

Donde dice "presos encerrados" léase criminales ajusticiados.
Donde dice "delitos comunes" léase horrendos crímenes caratulados como de lesa humanidad (tortura, privación ilegítima de la libertad, censura, violaciones, desapariciones, asesinatos impunes, robo de bebés, etc.)
Donde dicen "haber pertenecido a las fuerzas armadas o..." léase haber sido parte orgánica de una organización criminal, mafiosa y terrorista articulada desde la cúpula estatal.
Donde dice "nuestra desgraciada guerra interior de los años 70..." léase nuestra lucha a muerte contra los derechos y garantías del pueblo de la nación argentina, o bien, nosotros con las armas en la mano imponiendo por la fuerza bruta (no confunidir con la compañía de teatro) nuestros caprichosos privilegios.
Donde dice "catálogos de muerte y de dolor", entiéndase listas negras hechas por la Marina y manuales de tortura aprendidos de Francia y la Escuela de las Américas.
Donde dice "queremos de este modo estar presentes en la invocación común a Dios", léase queremos irrumpir en esta fiesta popular con un truculento pedido de paz intercedido por el Episcopado católico argentino (que aún no reconce su activo rol en promocionar la dictadura y la miseria del pueblo).
Donde dice "la justicia de la que entendemos hemos sido sin fundamento privados", léase no entendemos nada de justicia, ni nos importa, pero parece que nos jode la vida.
Donde dice "el dolor que nos toca sufrir a nosotros y a nuestras familias", ¡Atención! léase nosotros somos víctimas ahora, después de haber logrado hacer sufrir el dolor a muchas familias (despariciones, torturas, asesinatos, robo de hijos y nietos, violaciones, desocupación, violencia e inseguridad).
"No levanta en los firmantes el impulso a una venganza circular y perpetua por lo infligido". Si fuera cierto no se mencionaría directamente. Sí lo provoca, por eso se menciona. Por eso esta carta, ¿qué otra razón si no?
Donde dice "un acto recíproco de olvido", ¡¡¡POR FAVOR!!! De nuevo los lotófagos al ataque de la Historia. Ya no puedo seguir leyendo tanta maldad y sevicia, tanta ignominia respecto de la propia identidad. Siguen en plan de arruinar a las personas recurriendo al olvido, a la ignorancia del pasado, a la pérdida de identidad, lo más valioso de un ser humano. ¡Ni siquiera Fernando Niembro me causa tanto asco!
"Que el Bicentenario nos cobije a todos bajo un pabellón de concordia..."
Prefiero que sea al aire libre, con música de fondo y que la concordia llegue de la mano de León, de Fito, del Chaqueño, de la Sole, de los Decadentes, de Kapanga... ¡Quédense ustedes en el pabellón, criminales de estiércol!
"Dios guarde al arzobispo", Sí, por favor, que lo guarde en un sobre de madera lo antes posible. Así me ahorro el trabajo de tener que soportar y contrarrestar tanta mentira. Y encima lo firman los sinvergüenzas.
Mis queridos colegas intelectuales: Hay veces en las que el barro no nos deja ver claramente las cosas. Y es entonces cuando hay que tomarlo en un recipiente y darle forma, tornearlo, meterlo al horno para cocerlo, pintarlo y decorarlo. Sólo así se obtiene la objetivación del alma, producto de nuestras manos, producto de nuestras palabras.







2 comentarios:

Silvia Ca dijo...

Oremos porque Dios les de larga vida.
asi pagan mas tiempo adentro...

El Bicentenario es para honrar la vida de aquellos que lucharon por el bien comun y nunca se volvieron contra sus hermanos.
Uds, muchachos seguiran ahi...

Abrazo cumpa

Daniel Mancuso dijo...

joven bloguero:
muy bueno,
abrazo grande