9 de octubre de 2010

Hacia la unidad latinoamericana posible

Como es sana costumbre para quien les escribe, se publica con retraso un comentario sobre lo acontecido en el comienzo de la primavera: el golpe de estado e intento de magnicidio del presidente de Ecuador.
No hay palabras precisas para definir la eficacia, la rapidez, la solvencia con que se ha enfrentado la UNASUR a tal crisis. El bloque conformado por las naciones suramericanas ha demostrado con calidad magistral que, a través de la gestión de los máximos representantes de cada nación-estado, se puede recurrir en todo momento y lugar, con el provecho de los medios masivos de comunicación predispuestos, a la defensa de ideas criteriosas y moralmente muy válidas. Y en este caso hablamos de defensa real de legitimidad gubernamental, democracia de masas latinoamericanas, representación popular e intereses comunes a la gran mayoría de la sociedad. No siempre la historia nos ha podido brindar semejante testimonio, y las personas que hoy viven han sido testigo fiel de lo ocurrido hace quince días. No importó la afinidad ideológica, todos defendieron la legitimidad y la continuidad del bravissimo sr. Correa, sin descartar cualquier tipo de ACCIÓN necesaria, según palabras del presidente de la hermana república del Perú, sr. Alan García.
¿Qué sucedió en Quito y los otros regimientos levantados en rebelión por la policía y la oposición? ¿Por qué se tomaron los canales de TV pública? ¿Por qué reclamaron como correspondía cuando se presentó el sr. presidente del Ecuador a escuchar las demandas gremiales del cuerpo de policía para luego secuestrarlo e intentar matarlo? ¿Qué clase de diálogo es ese? Estoy seguro que es del tipo que NO necesitamos en esta latinoamérica posible que todos los días intentamos construir.
Soy de los primeros en colocarme al frente de la no violencia, pero todo tiene un límite que hay que defender con uñas y dientes. Me imagino entonces a Evo Morales en su partido de fútbol amistoso, siendo agredido verbal y físicamente hasta el hartazgo por el rival al que luego se ve tirado en el piso llorando por el merecido rodillazo que estaba pidiendo con su actitud antideportiva. Pero el golpeador es Evo, ¿porque es presidente? ¿Y qué hay de la persona real que vive y siente? ¿Qué hay del Correa que se desabrocha la camisa pidiendo y desafiando a la cobardía anónima que tenga el valor de disparar en ese momento en el que se sirve en bandeja? ¿O es que nos acostumbramos al discurso pedorro de todo noticioso fantabuloso que recurre a la espada de cartón del sentido común para juzgar y NO informar los hechos acontecidos?
Porque es esto mismo lo que ocurre en nuestro país, con otros niveles de conflictividad, siempre amplificados al máximo por la burocracia intelectual, privada, asalariada del multimedio oligopólico mafioso. Por eso a Lanata lo aburre hablar del pasado: porque es un periodista amarillista, con clase, eso sí, adquirida tras muchos años de bandidaje intelectual persiguiendo ficticiamente al régimen de Carlos I de Anilaco. Por eso Caparrós da por sentado que la historia reciente está cerrada con su libro. Porque ellos se acostumbraron a comer caviar hablando de los pobres y de la injusticia social. Son la máxima escoria a sueldo que existe. Y del resto del periodismo hipócrita y pequeño burgués, mejor no hablar. Son ellos la Cobardía S. A. que no habla de lo que quiere, sino de lo que puede o le dejan los patrones, y se llenan la boca de libertad de expresión (???). Eso sí, las imágenes para cubrir la info de la "rebelión policial" en Ecuador son tomadas de Telesur.... por favor.
Es un buen momento para dejar de poner palos en la rueda y dejar que los hechos hablen por sí solos. Para poder seguir en este camino hacia la unidad latinoamericana posible, donde nadie es más importante que otro al momento de defender las instituciones, y los de afuera son de palo. Linda lección para aprender.